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martes, 5 de enero de 2010

BRUJA

Aquí estoy, Janis,
en tu enorme y restringido país.
Heme aquí, bruja de cabellos doblados.

Estoy aquí y puedo palparte,
sentirte bajo esas duras piezas,
duras arquitecturas brillantes y limpias,
sólidas e higiénicas hechuras.

Bajo esa pulcritud de cosmos,
Bruja Cósmica,
te siento venir grito a grito
cadencia a cadencia
ritmo a ritmo.

Aquí, Janis,
en tu país de solitarios,
de individuos fragmentariamente bellos y horribles.

Aquí en el orden sin mácula,
en el orden del desecho,
deshecha bruja del cosmos,
aquí estoy,
en tu cosmos deshecho de Bruja.

Y me hechizas,
linda mujer de amarguras,
y me embrujas,
Bruja,
voz de niña cachonda,
timbre de mujer enternecida.

¡Grita!
Canta tu vida deshecha
en este mármol de estatuas bellas,
en este mundo del confort y la apariencia.
( Soy lo que aparento
y lo que aparento soy.
Me mueven las impresiones
que manan de mi ser externo ).

Hechízame, Janis Joplin,
hazme el conjuro del blues.

Estridente niña loca
muéstrate aquí,
en este mundo de insólitos contrastes:
tu vida y tu voz.

Aquí que todo es (eres) desecho.
Aquí que lo bello se usa para tirarlo.
Aquí, belleza de esa infamia.
Aquí, víctima de aquí,
aquí, mártir de aquí,
aquí, conquistadora de aquí.

Aquí vendrán a mí tus fantasías,
haré mías tus realidades,
bruja trágica,
mujer inconclusa.

¡Janis! ¡Estoy en tu país!
¡Janis! ¿Por qué no estás aquí?
Janis, ¿por qué te quedas muerta y cantando,
matándome en esta vida mía,
reviviéndote en tu propia muerte?
Janis, ¿a qué hombres les cantas?
¿Quiénes son los fantasmas,
cuáles los espectadores,
qué es la realidad?
¿Janis?

¡Ay! Bruja producto del hechizo,
el falso sueño americano
en tu canto se convirtió en pesadilla:
alucine atracto-destructivo.

Bruja, déjame a tus gentes,
las tuyas, no las otras,
déjame a la gente a la que le duele el mundo,
cántanos a los que nos quejamos,
ya por amor, ya por la muerte,
ya por la naturaleza, ya por ti.

Bruja, ¡cántanos!,
Grúñenos con tu joplinesco rugido,
maúlla feroz en tu soledad angustiosa.

¡Grita, Bruja!
Aún te escucho.
Aún tenemos la rabia de tu canto,
todavía nos queda la furia de tus llantos.

Bruja, aun nos dura el conjuro.
Nos duele tu mundo, Janis.
Lo amamos,
nos duele
y por eso lo odiamos,
con tu furia y con tu coraje,
enérgica cantante:
tu mundo es feo y te amamos,
pero a ti,
en tu mundo y por tu mundo,
los odiamos.


De Cariñando en Humedades

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