Corres y caminas desprendiendo amarguras y sonrisas. No importa que tan bien intencionados estén tus pasos, aún no te atreves a hablar de otros. Parece una autoconfesión tu escritura. Todo lo dejas hacer por sí misma a tu pluma. Es cosa de poner la punta del bolígrafo sobre el papel y, ególatra, se pone a escribir sobre él mismo; y así recorres el nudo enmarañado de tus sentimientos.
De hecho tu escritura es una venganza, la dulce manera de ofender la vida y hacer perdurar este sentimiento de rabia. De acuerdo, la vida es bonita y hay cosas que, ahora sí, vale la pena vivirlas. Pero, PERO. Lo que sucede es que este mundo sí huele a mierda por todos sus rincones. A donde poses la vista, donde deposites los pies, el egoísmo se contonea contra ti con todo su enorme culo redondo de "mírenme estoy bien bueno". Claro, la idea del progreso personal, de la superación, de la estabilidad... está bien; todos tienen derecho de mejorar sus condiciones de vida. Pero de eso a regir todos los actos de la vida por el criterio del provecho, de la ganancia, hay un cacho que no se puede olvidar. ¡Ah! pero "hay que progresar", "hay que ser alguien". Te lo dicen y te lo pregonan en todos lados. Como si el mundo no tuviera tantos horrores por los que bien valdría la pena comprometerse en su erradicación. O, por lo menos, no comprometerse con su reproducción. Y lo grave es que a todos (bueno, casi a todos) les asiste la razón cuando te dicen que ni modo, que este es el mundo, que así es y nomás hay que adaptarse a él. Pero aquí permíteme recomendarte un reproche de niño chillón:
OK, el mundo aún es bello y vale la pena reconstruirlo. Pero si el mundo es así, como ellos dicen, y que sólo te queda adaptarte a él, entonces no quiero ayudar en curarle sus infecciones con nuestras manchadas manos de cinismo, hipocresía, avaricia, ambición, bla-bla-bla. Si el mundo y nosotros sus habitantes sólo vivimos para adaptarnos a un estado de cosas mediante la lucha o la indiferencia total hacia los demás hombres, entonces permítanme ser un parásito más de esta materia descompuesta llamada vida en la Tierra. No quiero tener familia ni responsabilidades. Si el mundo no se puede componer, yo tampoco.
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