TRAVESURAS
La ciudadana Norma Ramírez, tuvo a bien prestarme su instrumento de escritura con el fin de hacer una que otra maldad escrita. Para empezar se me ocurre hacer una magia bruja para que el tiempo apresure su paso y las vacaciones lleguen pronto. No crean que me voy a quedar de guardia por el simple hecho de ser nuevecito en este ambiente oficinesco. Evidentemente, por más aguda que sea la novatez de cualquier sujeto (léase atado), nada justifica despojarlo de sus sagradas y sacrosantas vacaciones navideñas. Hay que recordar que con ánimo cristiano, las vacaciones son temporadas para la meditación y el cultivo del muy cristiano espíritu. Evidentemente, este principio está en flagrante contradicción con la violencia callada de la vida en oficina. En términos más sencillos, es pecado venir a la oficina mientras el mundo festeja la llegada del Jechuy a este podrido mundo. Por otra parte, todo mundo sabe cómo se ponen las posadas cuando éstas se asumen con un espíritu pagano y un tanto diabólico: guarapeta tras guarapeta, reventón tras reventón, cruda tras cruda, cama tras cama, beso tras beso, trago tras trago; en fin, bajo esas condiciones, más que un pecado, venir a hacer guardia es un suicidio. Además, ¿a quién le interesa salvaguardar la integridad de un edificio que no se sabe de quién es y que se derrumbará con el más leve movimiento telúrico? (léase temblor). Insisto: no me quedo, aunque me corran. ¿Ya?
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